Los niños siempre observan y copian lo que hacen sus padres, y lo mismo ocurre con sus hábitos digitales.
Si los niños ven que sus padres utilizan constantemente sus dispositivos digitales, considerarán ese comportamiento como la norma y pasarán mucho tiempo conectados.
Aunque a veces ser un modelo a seguir puede ser difícil, los padres deben ser conscientes de que sus acciones influyen en el comportamiento de sus hijos e intentar predicar con el ejemplo cuando se trata de tener reglas sobre el tiempo que pasan frente a una pantalla.
Los resultados de un estudio realizado por Kaspersky, empresa especializada en ciberseguridad, demuestran la correlación entre la cantidad de tiempo que invierten los padres en estos dispositivos frente a la de los hijos.
La mayoría de los niños y adultos, el 48%, utilizan sus dispositivos a la misma hora del día, entre 3 y 5 horas, y la mayor parte de los padres cree que el tiempo que pasan online tanto ellos (62%) como los niños (58%) es suficiente.
Los resultados muestran que los niños adaptan su forma de utilizar los dispositivos al uso que hacen sus progenitores. Por ejemplo, cuando el 80% de los padres pasa menos de 2 horas al día con los dispositivos, sus hijos también lo hacen. Por otro lado, si los adultos los utilizan más de 2 horas al día, los niños son igual de propensos a hacer lo mismo. Únicamente el 19% de los los niños expuestos a este modelo de conducta dedican menos de 2 horas al día.
Según los resultados del informe, los niños cuyos padres utilizan estos dispositivos de forma habitual acaban sumando más tiempo tras la pantalla a sus hábitos digitales.
Así, por ejemplo, los niños cuyos padres utilizan habitualmente gadgets pasan 39 minutos más conectados durante las comidas. Por otro lado, enviar mensajes de texto mientras mantienen conversaciones añade a los niños una media de 41 minutos de tiempo frente a la pantalla y compartir fotografías familiares en las redes sociales suma otros 31 minutos al día, un tiempo considerable.
"Los papás siempre buscamos cómo garantizar la seguridad de nuestros hijos y no reparamos que, en la vida digital, también debemos predicar con el ejemplo, promoviendo hábitos digitales saludables y respetando las reglas que nosotros mismos establecemos para los niños; el hogar es el espacio ideal para que los menores aprendan buenas prácticas de seguridad digital, observando la conducta de sus padres”, comenta Carolina Mojica, gerente de ventas, productos para el consumidor para el Norte de América Latina en Kaspersky.