Lo hizo en un discurso de hora y media ante el centro de pensamiento conservador America First Policy Institute, formado por aliados suyos y por antiguos integrantes de su Administración con el objetivo de promover ideas para la agenda de un eventual segundo mandato.
“Me presenté una primera vez y gané. Después me presenté una segunda vez y me fue mucho mejor. Tuve muchos millones más de votos. Tal vez lo tengamos que hacer de nuevo”, dijo asegurando que la actual situación del país, con niveles de criminalidad descontrolados, en su opinión, hacen necesario el regreso de los republicanos al poder.
Mientras a las puertas de ese instituto se congregaban manifestantes en su contra, en su interior el expresidente se mantuvo reticente a reconocer la victoria de Joe Biden, perpetuando unas dudas desestimadas por el Tribunal Supremo y que el 6 de enero de 2021 llevaron a partidarios suyos a asaltar el Capitolio cuando se estaban certificando los resultados electorales.
“Si renuncio a mis creencias, si acepto quedarme en silencio y en casa, sería fácil. La persecución a Donald Trump cesaría de inmediato, pero no lo puedo hacer porque amo nuestro país y a su gente“, sostuvo.
El exdirigente insistió en que se sacrifica por Estados Unidos: “Hacerlo es un honor, porque si no lo hago nuestra nación está condenada a ser otra Venezuela u otra Unión Soviética. Estamos encaminados a eso“.
Su reaparición coincide con un momento en el que nuevas revelaciones del comité de la Cámara de Representantes que investiga el asalto al Capitolio han reprochado a Trump una pasividad deliberada.
No solo tardó tres horas y media en pedir a la turba que regresara a sus casas, sino que al día siguiente se negó a desacreditar a los asaltantes y a solicitar públicamente al Departamento de Justicia que los infractores fueran procesados.