A las 9:30 a.m. Nicolás Maduro llegó a la Asamblea Nacional para hacer efectiva la posesión ilegítima ante las autoridades electorales venezolanas.
Rodeado de militares y con la presencia de Miguel Díaz Canel como único mandatario internacional entre los asistentes, Maduro es señalado por el mundo como el nuevo dictador de Venezuela.
Gobiernos alrededor del mundo anuncian su rechazo total a esta toma del poder, incluso, desde el Congreso de Estados Unidos, manifestaron su apoyo a Edmundo González y a María Corina Machado, asegurando que son los verdaderos ganadores de la contienda electoral.
Sólo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, muy cercano a Maduro, se desplazó a Caracas para apoyar a su gran aliado revolucionario, al margen de otros enviados de menor fuste, como los embajadores de México, Colombia, Brasil y Bolivia. "El conductor de los hilos de la patria", tal y como el sistema de propaganda bolivariana le denominó para la ocasión, saludó a todos ellos, incluidos su asesor español, Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, situado en la zona de autoridades.
"Juro ante esta Constitución que haré cumplir todos sus mandatos, que haré cumplir todas las obligaciones de la Constitución y las leyes y que este nuevo periodo presidencial será de la paz, la prosperidad y la nueva democracia. Lo juro por la historia, por mi vida y así cumpliré", concretó Maduro de forma exprés, en una ciudad militarizada y en un país con sus fronteras cerradas.
El chavismo impone así el megafraude electoral comenzado el 28 de julio, pese al rechazo mayoritario del pueblo venezolano dentro y fuera del país. El opositor Edmundo González Urrutia derrotó a Maduro por más de cuatro millones de votos.