más de 150 países conmemoran el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha promovida por la ONU desde 1972 con el objetivo de visibilizar los principales desafíos ecológicos del planeta. En esta edición, el lema es “Sin contaminación por plásticos”, y el país anfitrión es la República de Corea del Sur, que lidera este año las actividades globales para combatir una de las crisis más persistentes y peligrosas del siglo XXI.
El foco está puesto en promover acciones urgentes que eviten la creciente acumulación de residuos plásticos en el medio natural y en generar conciencia sobre las consecuencias devastadoras que estos materiales generan para la biodiversidad y la salud humana.
Actualmente, se estima que una persona promedio ingiere más de 50.000 partículas de plástico cada año, cifra que podría duplicarse al considerar las partículas que se inhalan. Estos residuos, especialmente los de un solo uso, afectan todos los ecosistemas del planeta: desde las cimas de las montañas hasta las profundidades del océano.
Los efectos sobre la fauna también son alarmantes. Más de 100.000 animales marinos mueren cada año por causas relacionadas con el plástico. Las tortugas confunden las bolsas con medusas, las aves marinas aparecen con el estómago lleno de fragmentos plásticos, y los arrecifes y riberas sufren una degradación silenciosa pero constante.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha instado a los gobiernos a acelerar políticas que restrinjan o eliminen el uso de plásticos de un solo uso, incentiven la economía circular y fortalezcan la infraestructura para el reciclaje y la innovación sostenible.
“Cada minuto, el equivalente a un camión de basura plástica termina en nuestros océanos. Debemos cambiar la historia ahora”, afirmó Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, durante el evento principal en Seúl.
En Colombia y otros países de América Latina, se han desarrollado campañas de limpieza, ferias ambientales, jornadas educativas y acciones comunitarias que refuerzan el mensaje de que la solución está en nuestras manos: reducir, rediseñar y rechazar el plástico innecesario.
El Día Mundial del Medio Ambiente no solo es una conmemoración, sino un llamado urgente a repensar nuestra relación con los objetos que usamos y desechamos a diario. Porque proteger el planeta también es protegernos a nosotros mismos.