En su nuevo informe sobre los efectos de la covid en el trabajo mundial, la OIT se muestra pesimista y calcula que a finales de año se habrá perdido el equivalente a 125 millones de empleos con respecto a 2019 (últimas cifras anteriores a la pandemia), frente a los 100 millones que vaticinaba en su anterior previsión de junio.
El lento avance de la vacunación en muchas economías en desarrollo, que impide el regreso a sus actividades de muchos trabajadores, unido a la falta de medidas de estímulo fiscal en esas mismas economías, son los principales factores del estancamiento y también de la divergencia entre países ricos y pobres.
A nivel regional, la disparidad se muestra en el hecho que en Europa la pérdida de horas de trabajo respecto a los niveles prepandemia fue en el tercer trimestre del 2,5 %, mientras que en Asia se situó en el 4,6 %; en África subió al 5,6 %; en América, al 5,4 %, y en los países árabes, al 6,5 %.
La tasa de vacunación es clave, según la OIT, en estas disparidades, ya que más dosis administradas han supuesto en muchas economías un relajamiento de las restricciones en los lugares de trabajo.