Esta fue la primera vez en la que el rap dominó de principio a fin este espectáculo musical del intermedio del Super Bowl, que se ha convertido en un acontecimiento mundial en sí mismo.
La elección del rap, una de las grandes expresiones culturales de la población negra en EE.UU, ya había resultado muy significativa de antemano puesto que la NFL ha afrontado acusaciones de racismo muy graves en los últimos años con casos tan mediáticos como los de Colin Kaepernick o Brian Flores.
Con el suelo convertido en el mapa su natal Compton (una emblemática ciudad para el rap del condado de Los Ángeles), Dr. Dre dio el pistoletazo de salida al concierto con el clásico "The Next Episode" junto a Snoop Dogg.
Más sobrio y menos espectacular que en otras ocasiones, el escenario de este Super Bowl recreaba una calle con diferentes tiendas y locales, cada uno con una escena individual como si se tratara de las viñetas de un cómic.
De la mano de una puesta en escena centrada en los rojos y negros y un mayor protagonismo de la coreografía, 50 Cent cantó "In da Club" antes de cederle el testigo a Mary J. Blige. La artista, que fue la única presencia femenina del show, cambió la estética del concierto con un vestuario de color plateado y remates brillantes para ofrecer "Family Affair" y "No More Drama".
Una explosión que destrozó parte del escenario fue el preludio del aterrizaje de Eminem, que abordó "Lose Yourself", junto a una banda liderada por Anderson .Paak, ya con la fiesta encarando su recta final.
Y para el desenlace regresaron Dr. Dre y Snoop Dogg, que cerraron el show con "Still D.R.E." y con todos sus invitados acompañándoles en una imagen con algo de nostalgia pero que resume tanto el legado del rap como una parte importante de su presente.
Así, entre los invitados estelares de la final de la NFL figuraron LeBron James, Jennifer López, Ben Affleck o Alex Morgan.