El presidente de Estados Unidos ha anunciado este jueves nuevas sanciones contra la economía de Rusia y contra dirigentes de ese país con el objetivo expreso de convertir a Vlaímir Putin «en un paria» tras su invasión de Ucrania.
Joe Biden ha dicho que esas sanciones tendrán un efecto tanto inmediato como a largo plazo, con el objetivo de efectuar el mayor daño posible a Rusia.
«Las acciones de Putin demuestran una visión muy siniestra sobre el futuro de nuestro mundo y nuestras naciones, un futuro en el que él pueda tomar lo que quiera por la fuerza, y América se va a oponer a ello con toda su fuerza», ha dicho el presidente en un discurso en la Casa Blanca.
Las sanciones anunciadas implican aislar a toda Rusia de los mercados internacionales, cortándole el acceso al dólar, el euro, el yen y la libra británica, lo que va a complicar sobremanera las inversiones financieras y hasta el comercio.
El principal banco ruso, Sberbank, con sus 25 filiales, queda expulsado del sistema financiero de EE.UU. Además, EE.UU. congela los activos que están bajo su jurisdicción de VTB Bank Bank Otkritie, Sovcombank OJSC, y Novikombank.
Se impide la compra de deuda y otras operaciones en mercados internacionales de grandes empresas rusas con activos que superan los 1,4 billones de dólares, entre las cuales se hallan Gazprom, Rostelecom y Russian Railways.
Y se dictan sanciones directas a los siguientes empresarios y socios de Putin, además de a algunos familiares suyos: Sergei Ivanov, Andrey Patrushev, Igor Sechin, Andrey Puchkov, Yuriy Solviev, Galina Ulyutina y Alexander Vedyakhin.
Según ha dicho Biden en su discurso, «Putin es el agresor. Putin eligió esta guerra. Y ahora él y su país pagarán las consecuencias».
Esas sanciones, ha dicho Biden, «impondrán un coste severo a la economía rusa, tanto de inmediato como más adelante en el tiempo. Hemos diseñado estas sanciones a propósito para maximizar un impacto a largo plazo a Rusia y minimizar el impacto en Estados Unidos y nuestros aliados».